Fascitis plantar

La fascia plantar es la estructura blanda de tejido que  se encuentra en la planta del pie, ésta se extiende desde el calcáneo  o talón hasta la zona metatarsal situada entre los dedos, la función de esta estructura es esencial en la actividad de caminar pues es la responsable de mantener el arco plantar, absorber y devolver la energía producida cuando el pie impacta contra el suelo. Además, protege los dedos de un exceso de flexión, lo cual perjudicaría los metatarsianos.  La inflamación de esta envoltura que cubre los músculos cortos del  pie es lo que llamamos fascitis plantar causada ya sea por una excesiva exigencia del musculo o bien, por daño directo sobre los huesos o ligamentos de la planta del pie.

 

 

Esta lesión puede aparecer con frecuencia con más frecuencia entre los deportistas que practican montañismo, senderismo, baloncesto u otras disciplinas que exigen hacer largas carreras sobre superficies irregulares. Así mismo, la fascia plantar puede lesionarse por un cambio de zapatillas o calzado habitual, por alguna modificación en la pisada o forma de mover el pie, cuando se inicia un tipo de entrenamiento al cual no se está acostumbrado  o retomar una actividad de exigencia muscular después de haber estado un tiempo sin practicarla.

 

 

SÍNTOMAS:

Este traumatismo se manifiesta en muchos casos con un fuerte dolor en el talón o en la planta del pie que se siente especialmente al levantarse por la mañana o después de haber permanecido sentados o parados durante cierto tiempo. Esta molestia suele acentuarse al subir escaleras o realizar una actividad física intensa.

Este dolor en ocasiones puede ir acompañado de una sensación de ardor en la planta del pie.

Otros de los síntomas son la hipersensibilidad e hinchazón en la zona afectada, enrojecimiento y calor, debido al micro-traumatismo que pueden causar un edema, tensión y rigidez en la planta del pie. Estos síntomas pueden aparecer  paulatinamente o de forma repentina tras realizar cualquier actividad física, y pueden desaparecer por sí solas, sin embargo en cuanto aparecen los síntomas, es importante buscar una solución y eliminar la causa cualquiera que esta sea.

 

PREVENCIÓN:

Es necesario recalcar que no se debe esperar a que aparezca el dolor para poner atención a la rutina de entrenamiento o para prevenir esta lesión aun cuando no se practique ningún deporte.

Lo más importante para prevenir cualquier lesión es una rutina de estiramientos, en este caso, del antepie durante al menos 30 segundos.

Igualmente es importante prestar atención al calzado que utilizamos ya sea de diario o para realizar deporte. Dependiendo de la exigencia de la actividad física es necesario un calzado que amortigüe el impacto de la pisada a nivel del talón y en caso de ser necesario que corrija la pisada con plantillas correctoras.

TRATAMIENTO:

Cuando ya se ha detectado la lesión el primer paso en el tratamiento y el más esencial es el reposo, seguidamente es importante un proceso fisioterapéutico, en éste se procederá a aplicar un tratamiento de sedación del dolor y relajación de los músculos.

En nuestro consultorio, hemos evidenciado la eficacia de aplicar masajes de descarga de los músculos en la planta del pie, así, con amasamientos nudillares y fricciones cortas  se busca aliviar la tensión de los músculos y disminuir el dolor.

Otra técnica muy importante y efectiva en el tratamiento de esta lesión es la electroterapia y la aplicación de ondas de calor profundas por medio del ultrasonido.

Superada la fase del dolor crónico, es importante proceder a realizar estiramientos de los músculos cortos del pie y largos de la pierna, estos estiramientos se realizan con balones y bandas elásticas que serán graduadas en su elasticidad según la recuperación del paciente.

Se debe resaltar que aunque la fase de dolor crónico haya sido superada, los dolores se seguirán presentando y en algunas ocasiones con mayor intensidad que otras  hasta que haya una total recuperación, por esta razón durante el tratamiento se alternan los ejercicios de recuperación con tratamientos sedativos como los nombrados anteriormente y con aplicación generosa de hielo.

En el proceso de recuperación, dependiendo de la gravedad de la lesión, se puede proceder a colocar un vendaje funcional para evitar  la inflamación o recomendar al paciente el uso de taloneras de impacto para evitar que la lesión se agrave o se vuelva a presentar dada la actividad física.

Es muy importante prestar atención a esta lesión y tratarla adecuadamente,  pues aunque el dolor no sea muy intenso en algunos casos, pueden aparecer otros traumatismos  debido a procesos degenerativos y a la tracción continuada, tal es el caso del espolón calcáneo, una protuberancia ósea localizada en el hueso del talón.

Si te interesa saber más sobre este tema no dudes en contactarte con nosotros y en caso de que lo necesites, agenda tu cita.

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